martes, 22 de julio de 2014

La obsesión de las Bubis Senos 100x100 REAL

La obsesión o enorme gusto de los hombres por los pechos de las mujeres no es nada nuevo, y aparentemente casi nadie puede ponerlo en tela de juicio. Pero en realidad, ¿Cuál es la verdadera razón (o razones) de esta fascinación?

De acuerdo con investigadores de la University of California, Los Angeles (UCLA) y Cal State, a los hombres les gustan los pechos de las mujeres no sólo por la carga sexual implícita, sino que la evolución, la moda y biología tiene que ver.

Por ello, en Salud180.com te presentamos algunas de estas razones:


1. Fuente de alimento. Es en los primeros meses de vida donde se establece la conexión entre los pechos y la comida, así como un lazo afectivo con la madre, a través de la lactancia.
   





2. Satisfacción. Una madre transmite a su hijo hormonas que son segregadas en la leche durante la lactancia, como la oxitocina y dopamina, que están relacionadas con la recompensa y satisfacción en el cerebro. Por lo cual, el contacto y succión de los senos se convierte en una acción que proporciona placer y tranquilidad a los hombres.


3. Fertilidad. De acuerdo con los investigadores de la UCLA, las teorías evolutivas de Darwin refieren que desde la época primitiva, los senos son un símbolo de fertilidad, de manera proporcional con su tamaño y forma. Aspecto similar o imitativo a lo sugerido por el tamaño de las caderas de una mujer.


4. Atracción sexual. Debido a que los seres humanos son los únicos mamíferos que le otorgan un valor sexual a los pechos, su estimulación es muy importante durante la preparación para el acto sexual y reproductivo, de acuerdo con Roy Levin, de la Universidad de Sheffield, y Cindy Meston, de la Universidad de Texas, cuyas investigaciones determinan que la respuesta sexual femenina puede incrementarse hasta un 82% con una adecuada estimulación.








 5. Química cerebral. La combinación de la liberación de oxitocina durante la estimulación de los senos, el aumento de la dopamina por la emoción de los juegos previos, así como tener relaciones cara a cara, ayudan a crear una asociación placentera en un hombre con su pareja sexual; es decir, ayuda a construir un enlace afectivo con el cerebro de las mujeres.

Con el paso del tiempo, el gusto por cierta forma, tamaño y aspecto de los pechos permanece casi intacto en los hombres: los prefieren grandes. Sin embargo, la ropa de la mujer los deja cada vez más al descubierto, por lo que se convierten en un “objeto de deseo prohibido” que está relativamente cercano, al menos con una mirada.






























  Además, la vestimenta (escote, ropa entallada, lencería, etc.) se ha convertido en una nueva forma, placentera, de admirarlos, con lo cual se refuerza la obsesión o fascinación de los hombres por los pechos.